jueves, 6 de septiembre de 2012

Afganistán y el origen de los talibanes


Afganistán y el origen de los talibanes

Mapa Afganistán -Para comprender mínimamente el por qué de los talibán en Afganistán, es necesario volver la mirada a la historia de un país continuamente en guerra.

Afganistán , compuesto por numerosos y diferentes grupos étnicos continuamente enfrentados entre sí (uzbekos, tayikos del Norte, pashtunes, hazaras e ismaelitas), se conforma como tal en 1747.

En 1837, coincidiendo con el comienzo del reinado de Victoria I, ante el temor a que la influencia rusa se extendiera hacia la India, Gran Bretaña comienza su intento de dominar Afganistán.

La resistencia de este antiguo reino a los británicos se extiende durante todo el final del siglo XIX y principios del XX, concretándose en la llamadas guerras Anglo-Afganas, que finalizan con la obtención de la independencia de Afganistán el 19 de agosto de 1919.


Afganistán se convierte en una monarquía en la que ocupó el trono el Emir Amanullah que cambió su título de Emir por el de Padshah (Rey), tratando a su vez de modernizar y occidentalizar el país, acercándose a la Unión Soviética.

Esta incipiente amistad con Moscú se ganó, desde el primer momento, la oposición de buena parte de la población encabezada por Kalakani Nadir Shah que consiguió derrocar a Amanullah, asumiendo el trono hasta que en 1933 fue asesinado. La monarquía pasó a manos de su sobrino Kalakani Nadir Shah que gobernó el país con mano de hierro y extrañas alianzas tanto con el Reino Unido como con la URSS, durante 40 años (hasta 1973).  
Ese año un golpe de estado derribó a la monarquía y proclamó una débil república que tan solo duró 5 años debido a la encubierta guerra civil que asolaba el país desde la caída del “dictador” Nadir Shah.
La invasión Ruso-Afgana y el germen talibán

En 1978, un gobierno comunista apoyado claramente por la URSS se instaló en Kabul. Las continuas fricciones internas del nuevo gobierno, la ambición expansionista de los soviéticos y el miedo al contagio, a través de sus fronteras, de este paulatino ascenso del islamismo en Afganistán, llevaron a la URSS, en la Navidad de 1979, a invadir a su vecino


Esta invasión derivó en la larga guerra Ruso-Afgana. La fuerza de las guerrillas islámicas y en especial los muyahidín, apoyados directamente por EE.UU., dentro del marco internacional de la Guerra Fría, se convierten en el gran azote de las bien adiestradas tropas de Moscú.  
Durante el desarrollo de esta guerra de independencia, los muyahidín, cada vez más preparados gracias a los suministros de armas Washington y los millones de petrodólares provenientes de Arabia Saudí, derivan en un nuevo e incipiente grupo de guerrilleros que se rigen por la ley islámica o Sharia y que se denominan a sí mismos, Talibán (“Estudiantes coranicos”).
El éxito de una ideología

Los talibán pretenden una renovación de la sociedad afgana por medio de la tradición y se nutren de los “huérfanos de la guerra”.
Los jóvenes históricamente desheredados de Afganistán encuentran en estos incipientes grupos de guerrilleros espirituales (“los soldados de Dios”) un sentido a su desestructurada vida, una causa por la que luchar, una forma de vida, la recuperación de una dignidad perdida y una gran familia que recupera el panislamismo de tiempos pasados llevados a su máxima radicalización.

Y es en esto donde radica el éxito de sus enfrentamientos con los soldados soviéticos. La disciplina férrea, el desprecio de la vida en pos de una victoria definitiva, la santificación de la guerra y, por supuesto, a pesar de su rechazo a cualquier injerencia extranjera y su odio hacia todo lo que oliera a Norteamérica, el continuo aprovisionamiento de armas desde Pakistán y EE.UU.
La injerencia de EE.UU.
Los muyahidín, con la aquiescencia y la bendición de Washington, provocan en 1989 la retirada de las tropas de una humillada URSS que, a pesar de las impresionantes pérdidas de soldados y el gran esfuerzo militar, apenas había llegado a controlar, a lo largo de casi 10 años, la capital y pequeñas zonas fronterizas.

Tras la retirada de los soviéticos, se inicia una nueva guerra civil entre los muyahidín, respaldados por EE.UU. y Pakistán y el gobierno pro-soviético de Kabul. Pero el colapso de la Unión Soviética, precipita el hundimiento del régimen oficial y fragmenta aun más si cabe el país, dejando el poder regional en manos de los señores de la guerra.
La desintegración de un país y el ascenso al poder
Esta desintegración favorece las posturas radicales de los Talibán frente a los antiguos muyahidín que culmina en 1996 con la entrada de los “Estudiantes” en Kabul y la imposición de la Sharia como única y sagrada ley por la que se rige el nuevo y extremadamente duro régimen que controlará hasta en los más pequeños detalles la vida de los sufridos afganos.
El principio del fin
Desde 1996, Afganistán se convierte en un hervidero del islamismo extremista que Washington es incapaz de controlar. Sus doctrinas se van contagiando a muchos jóvenes dentro del mundo islámico transformándose en diferentes grupos internacionales con diferentes nombres, entre los que destaca Al Qaeda y su celebérrimo supuesto cerebro Bin Laden, que ante todo tienen en común el convertir la Yihad o Guerra Santa contra los infieles en su bandera y el tener a EE.UU. como su más odiado enemigo y que culminará en septiembre de 2001 con el archiconocido ataque a las Torres Gemelas de Nueva York.
Este hecho da lugar al principio del fin del dominio talibán en Afganistán y al inicio de la nueva cruzada internacional contra el islamismo radical que dura hasta nuestros días.