martes, 23 de septiembre de 2014

Cómo EE.UU. creó al Estado Islámico.



La creación del Estado Islámico por parte de EE.UU. ha pasado por tres etapas: la destrucción de los regímenes seculares y estabilizadores de Irak y Siria y el apoyo a los fundamentalistas sunitas contra Assad, según el historiador Robert Freeman.

Lo más importante que hay que entender sobre el Estado Islamico es que fue creado por EE.UU., afirma el historiador Robert Freeman en el portal de noticias Common Dreams. Su creación pasó por tres etapas importantes, precisa.

La primera etapa de la creación del grupo Estado Islámico se produjo durante la guerra de Irak y el derrocamiento del gobierno secular de Sadam Husein. Según el autor, el régimen de Husein fue corrupto, pero estabilizador: durante su gobierno Al Qaeda no existía dentro de Irak, y el Estado Islámico tiene su origen precisamente en Al Qaeda. Además, EE.UU. dejó el poder en Irak –la mitad de la población del país es sunita– en manos de un Gobierno chiíta. El hecho de que el Ejército iraquí y kurdo –los peshmerga– fueran derrotados por el Estado Islámico se debe a que los sunitas prefieren aliarse con sus correligionarios yihadistas a hacerlo con sus adversarios religiosos chiítas, afirma el historiador.

La segunda etapa se dio en la campaña contra el Gobierno de Bashar al Assad en Siria. El presidente sirio contaba con una fuerza que durante muchos años mantuvo en paz relativa a un conjunto de sectas religiosas dentro del país, estima Freeman. En sus intentos de desestabilizar al Gobierno de Siria, EE.UU. ayudó a los precursores del Estado Islámico en el país, entre los cuales, según el autor, se encuentra el Frente al-Nusra.

La tercera etapa de la formación del Estado Islámico tuvo lugar cuando EE.UU. organizó a Arabia Saudita y Turquía para que financiaran y apoyaran a los rebeldes en Siria, quienes, según Freeman, ya eran un proto-Estado Islámico. Arabia Saudita profesa principalmente el wahhabismo, una de la más virulentas y agresivamente antioccidentales versiones del Islam. Lo que explica que 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones del 11 de septiembre de 2001 fueran sauditas, así como el propio líder de Al Qaeda Osama bin Laden, recuerda.

A su vez Turquía persigue sus propios intereses en la región, algo demostrado por el hecho de que este país que ha financiado y promovido al Estado Islámico no se haya unido a los actuales ataques aéreos realizados por EE.UU. y sus aliados contra posiciones del grupo yihadista en Siria. Tampoco le interesa a Turquía que sean fuertes los kurdos que combaten contra el Estado Islámico, ya que en caso de que se acabara formando un estado kurdo, una parte suya sería hoy parte del territorio turco, explica Freeman.

Pese a haber creado al Estado Islámico, EE.UU. muestra sus fragilidades a la hora de combatirlo debido a la ausencia de una estrategia coherente. En este sentido, los rebeldes moderados que EE.UU. entrenaba en Siria contra Assad ahora se niegan a luchar contra el Estado Islámico, algo que, según el autor, no es sorprendente, ya que estos rebeldes entregaban a los yihadistas armas suministradas por EE.UU., recuerda el autor. Las fuerzas más capaces de vencer al Estado Islámico a corto plazo, concluye,son Rusia, Siria e Irán, pero EE.UU. prefiere ver como la situación de los terroristas se agrava antes que verlos vencidos por los enemigos de EE.UU.

domingo, 14 de septiembre de 2014

EEUU.. en guerra perpetua



El EI es "una creación, un monstruo, un Frankenstein creado por nosotros". Un exoficial de la Marina de EE.UU., Kenneth O’Keefe, revela en una entrevista estos y otros hechos chocantes sobre el rol de EE.UU. en el surgimiento del grupo terrorista.
El exoficial no pone en ninguna duda el hecho de que los extremistas del EI, que opera en Irak y Siria, han sido financiados por EE.UU. a través de sus representantes como Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. "Realmente, todos son solo una forma rebautizada de Al Qaeda, que por supuesto no es nada más que una creación de la CIA", dice O'Keefe.

O'Keefe relata en una entrevista a Press TV que los yihadistas no solo han recibido de EE.UU. "el mejor equipo norteamericano" como el blindaje personal, blindados de transporte de tropas y entrenamiento, sino que también han sido "permitidos a inundar a través de las fronteras" en muchos lugares del Oriente Medio. "Todo esto se ha hecho bajo el auspicio de acabar con el último 'Hitler' a ojos de Occidente, Bashar al Assad", afirma.

El experto también está de acuerdo con la opinión de algunos analistas de que EE.UU. utiliza toda esta situación con el EI como "una puerta trasera", persiguiendo su objetivo básico de eliminar el Gobierno de Al Assad. El mismo patrón se ve en Irak y Afganistán, añade el exoficial.

Y el pueblo estadounidense, según O'Keefe, no puede ver la situación verdadera por los efectos de la propaganda. "Sería absurdo pensar que el pueblo estadounidense está tan sintonizado en el entendimiento de lo que realmente está pasando como para no ser engatusado en otra guerra que no hará nada más que destruir a cualquiera que participe en ella", concluye


El intento de Barack Obama de combatir a los radicales del Estado Islámico en Irak y Siria no llevaría a la mejora de la situación ya que EE.UU. goza de una notoria historia de fracasos en la región, opina el analista Nile Bowie.



EE.UU. camina hacia una agresión unilateral contra SiriaMientras Barack Obama autorizó el envío de otros 475 militares en Irak y la intensificación de los ataques aéreos contra las posiciones del Estado Islámico en el norte del país, también sancionó ataques unilaterales contra los yihadistas en el territorio sirio.

Además, el mandatario estadounidense pidió al Congreso que apruebe un programa de 500 millones de dólares para entrenar y armar a los milicianos de la denominada oposición moderada siria que se opone al presidente Bashar al Assad.

"Bombardear una nación soberana sin el consenso de la ONU y armar abiertamente a los grupos armados paramilitares constituiría una grave violación del derecho internacional", opina el analista político Nile Bowie.


El conflicto en la región podría tardar años
Los funcionarios de EE.UU. ya afirmaron que su esfuerzo militar contra los islamistas en Irak y Siria podría superar el mandato de Barack Obama. Teniendo en cuenta la historia de las intervenciones estadounidenses, es dudoso que sea posible una solución rápida.


© REUTERS Saad Shalash

"Barack Obama comparó la operación contra el EI con las operaciones antiterroristas de EE.UU. en Yemen y Somalia, tachándolas de 'exitosas', aunque generaron centenas de víctimas civiles, fracasaron en eliminar la presencia de Al Qaeda o de Al Shabaab, y se extendieron al mandato de Obama [comenzaron en el de George W. Bush]", recuerda Bowie.

El suministro de armamento a los paramilitares sirios —que a veces acaba en las manos de los mismos yihadistas— alimentará la violencia y las destrucciones, y los 1.600 soldados estadounidenses ya presentes en Irak no cambiarían las perspectivas.


El mismo EE.UU. fomentó la crisis contra la que lucha ahoraVarios países como Rusia, China e Irán advirtieron a Occidente y sus aliados en el Golfo Pérsico de los riesgos de su política en Siria. El argumento clave fue que el vacío de poder sería ocupado por los extremistas y resultó que tenían razón, opina el analista.

Además de suministrar armas y entrenar a los oponentes de Al Assad —muchos de los cuales últimamente se incorporarían a movimientos radicales—, EE.UU. básicamente ignoró los esfuerzos de Arabia Saudita, su fiel aliado, de promover en la región su rama del islam, el salafismo, también denominado wahabismo.


© REUTERS Alaa Khweled

El intento de los saudíes era fomentar la autoridad de Riad en el mundo islámico, aunque una interpretación radical del salafismo, de hecho, prevé practicar un islam 'puro', vigente en el siglo VII. El Estado Islámico, aunque afirma pertenecer al salafismo, se opone fuertemente a la monarquía saudí.

Otro hecho "que está al borde de la sátira", según Bowie, es la alianza de EE.UU. y Arabia Saudita en el apoyo de la oposición moderada siria. Mientras Occidente se indigna por las decapitaciones de los periodistas James Foley y Steven Sotloff, el hecho de que en Arabia Saudita decapitaran a 23 personas en el último mes no parece plantear ninguna pregunta sobre los aliados de EE.UU.


La política de Occidente es notoria por sus fracasosDebido a que EE.UU. fracasó en eliminar el extremismo en cualquier país de la región en el que intervino, no hay razones para creer que su lucha contra el Estado Islámico sería más exitosa. Los ataques aéreos casi seguramente causarán víctimes civiles, lo que fomentaría los sentimientos antiestadounidenses y favorecería finalmente a los extremistas.

"Cuando empiecen los ataques contra el territorio sirio, el verdadero intento de EE.UU. estaría claro. Damasco probablemente no reaccionaría contra los bombardeos del Estado Islámico, pero si infraestructuras del Gobierno son atacadas se vería obligado a responder", opina Bowie. Hay ciertos funcionarios en EE.UU. que promueven la idea de atacar a ambas partes del conflicto en Siria para evitar que se forme una ventaja estratégica.

De todos modos, la siguiente administración estadounidense va a heredar una crisis humanitaria casi permanente, concluyó Nile Bowie.

lunes, 1 de septiembre de 2014

10 años de la masacre de Beslán



Hace 10 años sucedió una de las peores tragedias de la Rusia moderna. Un grupo de milicianos retuvo como rehenes a más de 1.000 niños y 100 adultos en una escuela de la ciudad caucasiana de Beslán. Tras un infierno de tres días murieron 334 personas. Rusia recuerda este lunes a las víctimas inocentes del atroz acto terrorista que del 1 al 3 de septiembre de 2004 convirtió en un infierno la vida de cientos de niños, padres y profesores. Como resultado de las acciones de las extremistas murieron 186 menores y la vida de muchos otros quedó marcada para siempre. Durante 51 horas y 50 minutos vivieron hacinados en un gimnasio escolar cargado de explosivos y amenazados constantemente por las armas de los terroristas


Este 1 de septiembre a las 9.00 a.m. en el patio de la escuela comenzó la ceremonia de duelo. A las 9.15 sonó la campa que simboliza el comienzo del año escolar. Los familiares de los niños y adultos asesinados por los terroristas encenderán velas y colocarán flores debajo de las fotografías colgadas en las paredes del gimnasio destruido. Los días 2 y 3 de septiembre ciudadanos y organizaciones de Osetia del Norte depositarán ofrendas florales en honor a las víctimas. La mañana del miércoles se celebrará una liturgia. Posteriormente los alumnos de la escuela soltarán 334 globos blancos en memoria de las víctimas del ataque terrorista.


En 2004, los terroristas eligieron como fecha para materializar su plan el 1 de septiembre, día en que se celebra el inicio del año escolar en Rusia, para provocar el mayor impacto posible tomando como rehenes no solo a los niños y profesores, sino también a los padres que asistían a la ceremonia de inauguración del curso.


Poco después de las 09:00 (hora local) 32 militantes fuertemente armados irrumpieron en la escuela en dos vehículos y abrieron fuego. Varios civiles murieron en el tiroteo entre los atacantes y la Policía local que corrieron a la escena después de que se oyeran los primeros disparos. Los terroristas ordenaron a todo el mundo que entrara al edificio de la escuela. Entre 50 y 100 personas, principalmente adultos, lograron huir, pero más de 1.100 rehenes fueron obligados a entrar en el gimnasio escolar.

En 2004, durante la ceremonia de la apertura del años escolar, 32 militantes fuertemente armados irrumpieron en la escuela en dos vehículos y abrieron fuego. Algunos, principalmente adultos, lograron huir del patio escolar, pero más de 1.100 rehenes fueron obligados por los militantes a entrar en el gimnasio.
Los militantes levantaron barricadas en las puertas y ventanas del gimnasio y comenzaron a colocar artefactos explosivos en el edificio. Los medios de comunicación rusos informaron de que entre los atacantes había dos mujeres que llevaban cinturones-bomba.

Los militantes levantaron barricadas en las puertas y ventanas del gimnasio y colocaron artefactos explosivos en el edificio.
Cerca de las 10 de la mañana un rehén adulto, Ruslán Betrozov, fue asesinado a tiros por los atacantes frente a los niños después de que tratara de hablar con los terroristas y de calmar a los cautivos.

Una hora después el territorio de la escuela estaba rodeado por las fuerzas de Policía y los habitantes de los edificios cercanos fueron evacuados. Altos funcionarios públicos llegaron al lugar. Dos de los funcionarios sugirieron intercambiarse por los niños capturados, pero los terroristas rechazaron la propuesta. El presidente Vladímir Putin canceló sus vacaciones de verano en Sochi y regresó a Moscú.

Los terroristas exigieron la liberación de un grupo de militantes detenidos por las autoridades rusas. Los secuestradores amenazaron con volar la escuela si la Policía intentaba entrar en el edificio. Situaron a los niños en las ventanas para usarlos como escudos humanos y anunciaron que iban a matar a 50 rehenes por cada miembro muerto de su grupo y a 20 por cada militante herido.

Varios rehenes fueron asesinados y poco después sus cuerpos eran arrojados por las ventanas.
A las 15:50 la Fuerza Aérea de Rusia llevó a la zona los primeros grupos de las Fuerzas Especiales. Entre las 16 y las 16:30 se registraron una explosión y varios disparos en la escuela. Varios rehenes fueron asesinados y poco después sus cuerpos eran arrojados por las ventanas. "A los hombre adultos y los estudiantes de secundaria les fusilaron al principio. Sus cuerpos fueron arrojados por las ventanas del segundo piso", recuerdan tesigos de la tragedia.

En torno a las 20:00 se logró establecer contacto con los terroristas que anunciaron la lista de personas con quienes deseaban conversar. A las 21:00 una gran multitud de personas —principalmente familiares de los secuestrados— se reunieron fuera del edificio de la escuela. Los militantes se negaron a aceptar medicamentos, agua y comida para los rehenes.

Las madres de Beslán lloran a sus hijos masacrados por los terroristas.



Las negociaciones con los atacantes continuaron hasta altas horas de la noche, pero no hubo grandes avances. Los rehenes seguían retenidos sin comida y prácticamente sin agua. "Al segundo día los terroristas dejaron de dar agua a los rehenes. Los niños lloraban. Los terroristas amenazaban con disparar a todos los que no se calmaran. Al tercer día ya todo nos daba igual", recuerdan testigos. Ellos solo querían que ese infierno terminara.


Cerca del edificio de la escuela se reunieron una gran multitud de personas: principalmente familiares de los secuestrados. Los militantes se negaron a aceptar medicamentos, agua y comida para los rehenes.
La mañana del 2 de septiembre el jefe de la compañía refinadora de petróleo RussNeft, Mijaíl Gutseriev, ofreció a los terroristas dinero a cambio de los rehenes, pero la propuesta fue rechazada.

A las 14:00 el presidente ruso, Vladímir Putin, hizo su primera declaración oficial sobre la situación: "Nuestra tarea principal es, por supuesto, salvar las vidas y preservar la integridad física de los rehenes. Todas las acciones de nuestras fuerzas tienen el objetivo de liberar a los rehenes y se centrarán exclusivamente en esa tarea".

Al segundo día del ataque tras las negociaciones de las autoridades rusas con los terroristas, 26 rehenes —mujeres y niños pequeños— fueron puestos en libertad.
Como resultado de las negociaciones, antes de las 16:00 los terroristas acordaron reunirse con el expresidente de la república de Ingushetia Ruslán Aushev. Después de las conversaciones, 26 rehenes —mujeres y niños pequeños— fueron puestos en libertad. Los militantes también informaron a Aushev de su demanda, la plena soberanía de la república de Chechenia.

Varias explosiones sacudieron la escuela y se informó de que durante la noche y por la mañana se habían oído disparos. Poco después del mediodía, los terroristas permitieron a trabajadores del Ministerio de Emergencias acercarse a la escuela para recuperar los cuerpos de los muertos, que se encontraban al lado del edificio desde hacía dos días.

Alrededor de las 13:00, mientras los rescatistas trabajaban cerca de la escuela, dos potentes explosiones, seguidas por disparos, sacudieron el gimnasio. De inmediato no estuvo claro qué causó los estallidos, pero informes posteriores sugirieron que los provocaron accidentalmente los terroristas. "Al tercer día ya creíamos que no íbamos a salir de allí nunca y que nos matarían a todos. Ves que un terrorista continuamente mantiene su pie sobre una mina y sabes que si se queda dormido o se tambalea nos hará volar a todos. Esta tensión llegó hasta tan nivel que solo queríamos una cosa: que todo se acabara pronto. Eso es todo. Esperábamos que sucediera cualquier cosa, pero las caras de los terroristas me parecían relajadas. Y luego sucedió la explosión", contó una de las chicas que logró sobrevivir hace diez años.

Las explosiones generaron el caos, los rehenes trataron de huir a través de un agujero en la pared y los terroristas abrieron fuego contra ellos. Las fuerzas de seguridad rusas respondieron al fuego y ayudaron a una docena de retenidos a escaparse, a menudo cubriéndolos con sus propios cuerpos. "La primera ola de expansión nos tiró al suelo", recuera la maestra Nadezhda Guríeva, que perdió en aquel infierno a una de sus hijas y a un hijo. "Mi hija Vérochka estaba en llamas. Cuando recuperé el conocimiento, mi otra hija, Írochka, me dijo: 'Mamá, todos están huyendo'. Le contesté: 'Si tienes fuerzas, corre'. Por suerte no arrancó a correr. Muchos comenzaron a saltar por las ventanas, pero los terroristas les dispararon por la espalda.”

Las fuerzas de seguridad rusas respondieron al fuego y ayudaron a una docena de retenidos a escaparse, a menudo cubriéndolos con sus propios cuerpos.
"Nos quedamos en el mismo lugar. Vi que Vera estaba muerta. Mi hijo, Boria, estaba cubierto de sangre, pero movía las manos. […] Traté de sacar a Boria, pero estaba debajo de otras personas". La madre tuvo que dejar a su hijo moribundo cuando los terroristas les trasladaron a otro lugar dentro de la escuela para no dejar solas a su hija y sobrina. Los terroristas mataron a todos los que no podían andar. "No pude llevar a Borís conmigo, tuve que salvar a las niñas… Le encontramos luego en la morgue", cuenta la profesora.

A las 13:10 las fuerzas de seguridad comenzaron a asaltar la escuela. Los francotiradores abrieron fuego contra los puestos de tiro de los terroristas, mientras que las tropas evacuaban a los rehenes. Los agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso) irrumpieron en el gimnasio, liberando a docenas de rehenes heridos que quedaban en la sala. Los terroristas se habían trasladado al comedor escolar con el resto de secuestrados y disparaban desde allí.


En la zona se desplegaron unidades médicas móviles para ayudar inmediatamente a los heridos antes de llevarlos a los hospitales de Beslán y Vladikavkaz. Durante todo el día la operación especial siguió en marcha. Después de las 18:00 se informó de que ya no quedaban rehenes en la escuela. A las 21:30 se declaró que todos los terroristas habían muerto y poco antes de la medianoche la escuela estaba bajo el control total de las fuerzas de seguridad.

Al tercer día, dentro de la escuela se registraron dos explociones que generaron el caos: los rehenes trataron de huir a través de un agujero en la pared y los terroristas abrieron fuego contra ellos.
Después de que las fuerzas de seguridad rusas lograran liberar a los rehenes y matar a los terroristas la vida en la ciudad nunca volvió a ser igual que antes.

"Algunos [de los supervivientes] se fueron [de la ciudad]. Otros se quedaron. A mí me salvaron los niños. Su amor y su fe. Es muy difícil para mí hablar de ello, pero sé que es muy importante. Estoy convencida de que cuando olvidamos las lecciones del pasado las desgracias se repiten. Puede que la historia rara vez nos enseñe, pero no aprender sus lecciones luego nos castiga muy severamente", concluyó Nadezhda.